Venezuela: Las verdaderas víctimas de la crisis eléctrica

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Hoy en día, en los noticieros hemos podido observar la situación precaria de Venezuela. Hemos observado como ha pasado de la crisis económica a la crisis humanitaria a ser una emergencia compleja. Los venezolanos se enfrentan a una brutal represión política que ha afectado todos los sectores del país, desde sistemas de salud y educación paralizados, productores de alimentos en quiebra, y un declive económico que parece ser interminable. Para empeorar las cosas, el implosivo valor del bolívar ha hecho que sea imposible para las empresas o el gobierno importar bienes.

A medida que la economía del país se desplomó, al igual que los sectores mencionados, los servicios públicos colapsaron. En especial, y desde hace varios años hasta este momento, el servicio eléctrico. Los cortes de energía, que persistían de forma intermitente en varias regiones del país desde el año 2013, son apenas algunos de los síntomas de una deficiencia en la generación, en la transmisión y en la distribución de energía eléctrica, ocasionando así una de las peores crisis eléctricas de Venezuela en los últimos años. Todo motivado por una gerencia ineficiente que no ejecutó los proyectos programados y necesarios para satisfacer la demanda de energía.

Aunque ya de por sí esta crisis eléctrica a nivel nacional es sumamente lamentable, un estado al occidente del país ha sido la víctima principal a lo largo de estos años, y que hoy, se encuentra en la supervivencia diaria en una vida a oscuras. Este es el estado Zulia, ubicado al extremo noroccidental del país.

¿Cuál cree usted es la peor condición en la que se puede encontrar su ciudad? ¿Cómo afectaría en su rutina diaria la falla de algún servicio público? Imagínese, despertar un nuevo día y encontrarse sin servicio eléctrico en su hogar ni mucho menos en ninguna parte de su ciudad, sin certeza de cuándo se podrá reestablecer. Terrible, ¿no es así? Esta es la vida del Zuliano.

El pasado 7 de marzo, Venezuela sufrió un apagón eléctrico masivo. Muchos estados del país se vieron grandemente afectados por este acontecimiento que los dejo sin comunicaciones y sin recursos. A medida que se restablece el servicio en varias zonas, el problema persistía en otras, hasta alcanzar 3 a 4 días sin energía eléctrica. A partir de este primer apagón, se presentan otros apagones, las horas continuas sin electricidad, y se inician los programas de racionamiento. Este es el caso del estado Zulia el cual ha sido el estado más golpeado por los planes de racionamientos que se aplicaron desde esa fecha y para estabilizar el Sistema Eléctrico Nacional.

Antes del gran apagón nacional de marzo, la contribución del sistema interconectado nacional a Zulia ni siquiera era del 61% de los 1.800 MW requeridos por los 3,5 millones de habitantes del estado. Solo 1.100 MW estaban disponibles para la parte más poblada de Zulia, cuando el sistema era “normal”.

Eso explica por qué, durante los últimos diez años, su capital Maracaibo y otras ciudades del Zulia han sufrido apagones constantes, una serie incesante de interrupciones o fluctuaciones repentinas en el servicio eléctrico y largos períodos de racionamiento marcados por la desinformación y la incertidumbre.

El estado Zulia es uno de los estados más calurosos del país, alcanzando una sensación térmica de más 40° en su capital Maracaibo. Se estima que cada hogar y establecimiento cuenta con al menos un equipo de aire acondicionado instalado. La mayor demanda de energía se encuentra en el Zulia, y así como existe la mayor demanda, se han encargado de racionarla a un nivel inhumano. Ha estado obteniendo solo 400 MW del Complejo Hidroeléctrico Simón Bolívar a través del SIN, según declaraciones del gobernador oficialista del Zulia, Omar Prieto. En otras palabras, solo el 22% de la demanda eléctrica del estado.

Los habitantes de Zulia viven día tras día con un programa de racionamiento de 12 horas sin electricidad todos los días, implementado en bloques de 6 × 6. Los cortes de energía programados se remontan a los anuncios del gobierno hechos a mediados del mes de abril.

Aunque el cronograma de racionamiento debe ocurrir en los tiempos establecidos, los habitantes del Zulia informan que los apagones a menudo ocurren repentinamente, dejándolos incapaces de conservar alimentos y medicinas que requieren refrigeración, ni los electrodomésticos que se apagan repentinamente. A pesar del hecho de que muchas familias han reportado una pérdida total o parcial de electrodomésticos y otros dispositivos electrónicos debido a cortes de energía, el Estado no se hace responsable ni asegura una compensación.

Como si esto no fuera suficiente para los habitantes, en mayo los apagones generales en el municipio fueron frecuentes. Los días 9, 16, 23 y 24 de mayo hubo apagones que afectaron particularmente al estado de Zulia y su capital, Maracaibo.

La información oficial sobre las causas de los apagones es repetitiva y no ofrece más detalles sobre la magnitud de la crisis eléctrica, ni durante cuánto tiempo estará vigente el programa de racionamiento.

En el Zulia no hay acceso garantizado a un nivel de vida adecuado y las barreras para acceder a derechos fundamentales como el agua, la alimentación, la salud, el trabajo y la educación están aumentando cada día más, principalmente por la crisis eléctrica. Los apagones han aumentado el sufrimiento de muchos venezolanos que ya se enfrentan a la escasez generalizada de alimentos y medicamentos y la tasa de inflación más alta del mundo. Incluso sin los apagones, las casas de algunos venezolanos solo reciben agua unos días a la semana, o menos.

El agotamiento físico y mental de los zulianos causado por los continuos cortes de energía es evidente en los hogares, las aulas y el trabajo. Los habitantes de la región viven todos los días midiendo las horas de electricidad para poder realizar sus diligencias o actividades cotidianas, sabiendo que el Estado no puede garantizar un servicio eléctrico continuo que garantice una vida digna para sus ciudadanos.

Además, el acceso a Internet a través de datos celulares y servicios telefónicos locales es limitado. El presidente del Observatorio Venezolano de Servicios Públicos afirma que el Zulia es uno de los estados más afectados en términos de conectividad.

La raíz del problema radica en el hecho de que la mitad de todas las torres de telefonía celular “dependen de sistemas de energía de respaldo. Pueden durar hasta cuatro horas, pero muchas compañías, debido a restricciones financieras, han estado limitadas en las inversiones que pueden hacer en infraestructura”. Por lo tanto, los pagos con tarjeta se ven afectados. Esto retrasa las compras en cualquier tienda, dada la escasez de efectivo.

Los comerciantes locales se han unido para reparar las líneas eléctricas y mantener en funcionamiento las torres de telecomunicaciones, alimentar a los trabajadores públicos y adquirir diesel para generadores de respaldo. El zuliano ha buscado resolver de las maneras, aunque ilegales en su mayoría, son la más factibles, desgraciadamente toman mucho esfuerzo y capital para poder mantener un negocio comercial entre tantas limitaciones.

Trasladarse de un lugar a otro en la entidad también se ha vuelto una pesadilla, ya no es solo por las pocas unidades de transporte que se encuentran en funcionamiento, también quienes tienen carro particular padecen, pues hay poca distribución de la gasolina.

Las demandas hechas por los zulianos a las autoridades locales y el gobierno venezolano son infinitas. El deterioro en la calidad de vida de los ciudadanos es más que evidente y las mujeres y niños son especialmente vulnerables. El mero hecho de que la migración se ve exacerbada por la búsqueda de oportunidades e incluso para dar vida de manera segura, hace evidente que las políticas implementadas son insuficientes y no se observan. Se debe crear un espacio humanitario y dar prioridad a los diferentes sectores de la población venezolana. Las muertes prevenibles deben detenerse y los derechos humanos deben estar garantizados.

Hasta la fecha no hay cifras oficiales sobre cuántas personas han muerto como resultado de problemas causados por cortes de energía, ni hay datos sobre el alcance del daño material causado.

Por esta razón, es urgente que las autoridades se encarguen de resolver de inmediato la grave situación por la que atraviesan las personas en el estado Zulia. Es responsabilidad del estado garantizar el derecho universal a la vida, al acceso al agua potable y a todos los servicios básicos, así como a la salud y a una vida digna.

En estas circunstancias, la Comisión para los Derechos Humanos del Estado Zulia (Codhez) reitera que se debe encontrar una solución óptima y sostenible al problema eléctrico de la región de inmediato, en beneficio de una mejor vida para todos los zulianos.

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